Archivo para julio, 2008

Mañanas Informales

Posted in Introspección with tags , , , on julio 24, 2008 by cabesaurio

A pesar de que mi entorno ya sabe la situación en la que me encuentro, no puedo pasar por alto comentarlo en este espacio que es leído por mucha gente del mundo. Hasta de marte.

Tengan a bien saber que finalmente, tras dudarlo por unos instantes decidí entregarle en mano (papel impreso) a quien fuera la inspiradora de tal escrito, el post anterior que tiene como título “Que Dilema!”

En un increíble acto de valentía, se lo dí..
Antes de que se bajara del tren, la insté de manera sorpresiva a que agarrara las 2 (dos) hojas que llevaban escritas la historia. ¿Nuestra historia?

– Disculpame, cuándo tengas un rato… ¿Lées esto?
– ¿Cómo? (finalmente conocí su voz, dulce y de una presencia digna de una mujer absolutamente irresistible…)
– ¿Cuándo tengas un rato… ¿Lées esto? (repito, esta vez con la voz más quebradiza, producto de los nervios)

Ella, con sus manos, agarrando las hojas…
Yo, dándome la vuelta y huyendo hacia el vagón contiguo…

Hasta acá, todo bien.
Me sentía muy orgulloso de tal proeza, sintiendo que el acto consumado era el inicio de un quiebre de estructuras y rutinas matinales que podrían a tales efectos brindarme la posibilidad de conocerla.
Simplemente conocerla.
Saber que hay en su interior.

Al día siguiente, me levanté con la sensación de que debía repetir la hazaña pero esta vez rompiendo el hielo con un: “Hola, ¿Cómo estás?”.

Una vez arribado a la estación la veo venir en dirección hacia mi, rauda y silenciosa.
Y yo, esperando un gesto amistoso, una sonrisa o al menos una mirada de complicidad la observo desplazarse con firmeza mirando hacia cualquier punto en el cual yo no estuviera incluído.
Hasta darme la espalda… Como todos los días anteriores donde yo me preguntaba, desde el anonimato absoluto: “¿Cómo se llamará? Seguro se llama Soledad.. Tiene cara de Soledad..”.
Y me imaginaba llamando al programa de Nicolás Repetto y al momento de verla en pantalla, tan linda, siempre tanlinda y luego de que los aparatos de la tribuna dijeran: “Decime cual cual cual es su nombre!” largar un: “Soledad, para mi se llama Soledad…”
Y ganar el 0 KM.
E ir al sur, con ella al lado mío.

Pero ese día.. El día posterior a la entrega del escrito, al verla tan esquiva..
Volví al ostracismo, me venció el miedo… Sólo por unos segundos nomás.

Mi cabeza cantaba en ese momento:
Y si la ves pasar y no habla, es porque sabe que atado a mi destino sus ojos al final olvidaré

Al verla subir al tren, tomé aire y la seguí.
Y me senté enfrente.
Y ella, inmutable.
Ni un gestito de idea.

Hasta que logro cautivar su atención y ella, responde levantándose de su asiento y corriéndose hacia la punta del mismo (cabe destacar que justo ese día nos tocó un vagón chorizo, con los asientos laaaaaaargos…) dándome a entender que debía sentarme a su lado y proferirle palabras justificativas de mi acción.
Pero volví al ostracismo, me venció el miedo.

Y me quedé enfrente suyo, contemplando su belleza inexorable.
Su pelo, recogido por el broche negro que tanto me gusta como le queda, sus zapatos de taco fino, su bufanda verde, su mano derecha que llevaba un anillo precioso con una especie de diamante negro que le queda hermoso (Shine on you crazy diamond) y toda su impronta cautivante.

Y luego vino el findesemana. El día del amigo, el nacimiento de Germán (el hijo del Miope que en breve tendrá su dedicatoria) hasta volver a dar con ella el Martes pasado.

Pero esta vez, la situación fue diferente:
Un nuevo personaje se mezcla en esta historia y no puede ser ni más ni menos que la rubia.
La amiga de ella o compañera de trabajo, que a veces la acompaña en el viaje (la acompañera).

Y ese día jugó un rol muy importante:

Al instante de sentarme en un lugar estratégico noto como comienzan a hablar entre ellas y luego la rubia me mira, dándome a entender que estaban hablando de mí.

Y se reían.
Y me miraba.
Y se reían.
Y me miraba.

Y yo nunca esquivaba su mirada.
Le tiraba como rayos láser achinando un poco los ojos.
Y se reían.
Y me volvía a mirar.

Y en el flujo de miradas yo comprendía lo que ella trataba de decirme:
“Flaco! No te duermas..!”
Y se reían.

Y la veía reir a ella.
Y salía el sol.
Y nos ibamos al sur.
A conocer el Perito Moreno.
A verlo romperse.
Y reir juntos.

Y hoy, nuevamente…
Volví al ostracismo.

Aunque mañana, ella tendrá en sus manos, la segunda entrega de relatos que inspira, y este blog se nutrirá de esta novela hasta que vea su final, nadie sabe cuando.

Y a vos te digo, se que sos tímida.
No se si sos casada, si tenés novio, si te gustan las rabas o si preferís las papas pai…
Lo único que se es que con todo esto lo único que pretendo es divertirte.
Sacarte de la rutina y de los viajes redensos de la mañana.
Y de yapa, ir al sur.
A salvar a las ballenas…
Beso.

Y a ustedes, gracias por mirar “Diosa sobre rieles” por GEMS televisión.

D.

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Que dilema

Posted in Introspección, Manteca de cacao with tags , , , , on julio 15, 2008 by cabesaurio

La verdad que no me puedo quejar.
Soy bastante poco cagón.
Más bien soy entrador, extrovertido y generalmente nunca tengo berbuensa.
Soy más bien un sinberbuensa en la mayoría de los casos.

Todos los días me levanto a las 8 menos cuarto y me pego una ducha luego de dormir entre 4 y 6 horas, generalmente.
Acto seguido, saco la berbelada de frangüesa de la heladera (mentira, en realidad ya está en la mesa porque mi hermana sale antes que yo y se toma altos desayunos con berbelada) y pongo 2 pane en la tostadora.

Prendo la tele y siempre, pero siempre está TN puesto.
Lo dejo un toque para mirar el noticioso y de yapa informarme sobre el estado del clima en ese momento.

Si son las 8, pongo canal 13, porque hay una mina del noticioso de canal 13 que me regusta y siempre dice: “Son las 8, basta de remolonear, es hora de levantarse.. bla bla bla..” Y eso, no te voy a negar endulza aún más la mañana. (La berbelada de frangüesa que compra mi mamá es zarpada de dulce, pero muy zarpada…)

Si es una mañana friolenta, me clavo un feca apoyando la cintura en el borde del hogar a gas demientras oigo las noticias y generalmente me cuelgo ahi más de 20 minutos cosa que hace que me pierda el tren que me tomo todos los días a la misma hora, no porque sea más cómodo ni viaje mejor ni nada. Porque hay una señorita que me regusta. Si, soy un forro.. y que?

Si es una mañana con sol, me clavo un feca apoyando la pera en el borde del matafuego demientras oigo las noticias y generalmente me cuelgo ahi mas de 20 minutos cosa que hace que me…

Todo bárbaro, hasta que se hace la hora de emprender viaje hasta la oficina.
Una vez que saco el pie de mi casa y arranco con la caminata hacia el bondi, mi cara y toda mi humanidad se transmutan en un ser fastidioso y poco amigo.

Pero claro, una vez que llego a la estación de tren “Hurlingham” del San Martin UGOFE, ahi todo cambia..
Porque la veo a ella.
Verla a ella es como ver un compilado de 1 hora de la mina relinda del noticioso diciendo la palabra “remolón” todo el tiempo.
Cosa que hace que mi cara y toda mi humanidad se transformen ahora si, en un tremendo pelotudo.

Yo no sé porque puta me pongo asi..
Mirá te la hago corta, yo soy de esos pibe que va a un goliche y va se arranca una miiiiiiiina, la invita un martini y los finales generalmente son felices.
Pero me agarrás a la mañana y me pongo pelotaso pelotaso.
Me sonrrojo, tiemblo.
Si hace frío, titiro del frío.
Si hace calor, toco continuamente el tambor.

Directamente me convierto en un pelotudo a cuerda sin el más mínimo sex apél.
Hay algún factor que la ciencia no tiene en cuenta y el cual desconozco pero hace que a la mañana no pueda animarme a hablarle a esta mina.

Amago, me siento cerca.. Más cerca.. al otro día me siento al lado. Al siguiente, me llevo un libro y me hago el intelectual… No sé , no sé..
Ahora… si por remilputa casualidá me lo cruzo al Pelón.. Ahh bueno.. Ahh bueno..
Ahi soy un cuete al aire.. Hablo con altura. Claro y fuerte. Me hago notar.

Pero la cuestión es que solo, mis poderes se debilitan.
Igual no viene al caso.

O sea, comotepuedoesplicá…
Te la describo.
Morocha, flaquita, rebien vestida que se baja en Chacarita y a veces viaja con una amiga rubia.
Ponele que tenga unos venticinco.. ventissssseis años..

Esa es mi mujer.
No hay dudas.
Sin embargo, sigo chito la boca.. ni un suspiro.

Hoy me pasó algo reloco.
La mina me ve asi de cotelé porque nunca me va a clavar asi bien la mirada y se sienta en un coso doble.
Yo me siento en un coso doble. Claramente me vé sentarme y automáticamente se para de su lugar y viene en sentido hacia mi y se sienta adelante mio, dándome la espalda.
Y yo cada tanto veía que giraba la cabeza, para tantear que es lo que estaba yo haciendo.

Asi y todo, no se me cayó ni una gloriosa frase de Arnaldo Andrés, ni un poema de Neruda ni nada..
Ahora te puedo escribir los versos más tristes esta noche, por ejemplo: “La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos…”
Pero ahora ¿de que me sirve?

Ya fue loco.
A la mañana soy un pelotudo. Sepanlón.

Me la llego a encontrar de tarde y me caso ahi mismo en el furgón, te lo puedo asegurar.
Mientras tanto voy a ir pensando en desayunar té con hormona de boxeador paraguayo campeón de peso pesado y después te cuento.

PD: Si sos la piba esta que yo acá describo, te viá pedí un favor:
Nunca, pero nunca pero nunca te saques el broche de pelo, que te abrocha el pelo, tan lindo que tenés. Te amo.

D.